Deja ganar al que juega a perderte

馃 Deja ganar al que juega a perderte

Deja ganar al que juega a perderte. A las personas que hacen todo lo posible para que te alejes de ellos, hay que hacerles casos. Una cosa es luchar por amor y otra muy distinta humillarte y perder tu dignidad, por alguien a quien no le importa.

No hace falta que ese alguien emplee palabras para que te marches, basta con actitudes, ausencias que no se justifican; que son prolongadas, casi eternas, que nunca est谩 cuando m谩s lo necesitas, que siempre tiene razones para no estar aqu铆: 鈥渆s que mi familia, mis hijos, mi ex mujer, mi trabajo, mis viajes, mi madre鈥.

Todo parece un largo etcetera prioridades donde t煤 no figuras, en una persona que ya te demostr贸 que no tiene lugar en su historia, ni en su destino, que t煤 para esta persona; sobras, que no hay espacio, ni lugar para ti.

Deja ganar al que juega a perderte.


Pues si tienes que rogar por espacio, es porque ese lugar, te queda peque帽o, y eres demasiado amor; para tanta ausencia, para tanta desesperanza, para un abanico de promesas que nunca parecen ser realidad. A los que juegan a perderte, d茅jales ganar, dales una vida sin tu presencia, que gocen del dolor que implica haberte tenido, y por propia voluntad te han decidido perder, porque todos cuidan; lo que aman, todos dedican tiempo; a lo que estiman, y todos pierden, lo que quieren perder.

Al茅jate de quien s贸lo te lastima, de quien solo juega a estar y a no estar, a darte un amor intermitente. Pues alejarte no es falta de amor, no es que no quieras a la otra persona, es que t煤 te amas lo suficiente como para saber que estar con esa persona, simplemente hace da帽o.

Pues las ausencias, sirven para valorar las presencias.

Pues quien no te quiere, s贸lo lleg贸 a tu vida, para ense帽arte a c贸mo quererte. A apreciar lo mucho que t煤 vales, lo bello que se ven las flores a tu par, y la ilusi贸n que corre por la vida, el estar contigo.

A quien juega a desechar tu amor, d茅jale ganar.

Pues este no comprende tu valor, es como un ciego caminando sobre veredas verdes. Debajo de sus pies, para 茅l; solo hay polvo y ceniza, pero no puede darse cuenta que recorre una vereda verde, llena de color, espesura de tierras f茅rtiles y de campos adornados. Sus ojos no te pueden ver, sus manos no te pueden percibir; miran sin poderte ver. Te oye, sin poderte escuchar. Est谩, sin estar, pretendiendo o hasta fingiendo que te quiere; cuando su actitud y sus acciones, dicen lo contrario.

A los que juegan a perderte; d茅jales que se marchen, renuncia a ellos, pero no renuncies al amor.

S茅 suave, y no dejes que el mundo o el desamor, endurezca tu coraz贸n, no dejes que el dolor te vuelva rencor. No dejes que lo amargo, te arrebate paz. Y que no sustraiga la bondad de la calidez de tu alma, y la nobleza de tu coraz贸n.

Eres bella, brillas con luz propia.

No permitas que esto te convierta en algo peor, sino que en algo mejor. Recuerda que este que no te supo querer, lo que realmente est谩 haciendo es ense帽arte a c贸mo t煤 te debes querer a ti misma. A no tolerar migajas de amor, por amor.

A no recibir trozos, en vez de la pieza entera. Porque quien te ama, pone su mundo a tu disposici贸n, para que habites en 茅l, te da su coraz贸n para que seas la joya m谩s preciada, te presume, y aunque discreto; exhibe su amor sin inhibici贸n, te provee de seguridad, porque sabes que eres la 煤nica, es imparcial, pues muestra su vida tal cual es;聽 y no temer ocultarte, al contrario te muestra como su mayor dicha, y su m谩s grande tesoro.

Al que juega a perderte, d茅jalo que gane.

Pues no entiende la grandeza que hay en ti, ve solo lo que pretende ver. Sus amores pasados, le han ense帽ado a menospreciar todo, incluso al verdadero amor cuando lo tiene enfrente, se ha hecho ciego a si mismo, viene huyendo de los s铆ntomas del desamor, pero trae consigo la propia enfermedad, a la cual no pretende ni quiere renunciar.

Pues quien te ama de verdad, hace un esfuerzo por ser mejor, por embonar, porque ambos bailen a la misma melod铆a, pues hace de su mundo un lugar amigable al tuyo, donde t煤; eres quien importa realmente, quien vale. Lo ve en tus ojos, lo aprecia en tu mirada.

A los que juegan a desperdiciarte, d茅jalos que la amargura de no tenerte, les cale.

Pues no supieron saber hacer que te quedar谩s, sino que incansablemente te dieron razones para que te fueras. No hace falta insistir, pues; si tienes que rogar porque esa persona se quede, quiz谩s es porque esa persona, no lo vale.

Deja ganar al que juega a perderte.

Pues pretende moldearte a sus expectativas, haciendo de ti esclava de sus temores, y portando consigo, la insignia de la intranquilidad, y la turbulencia de sus prejuicios. Aprende que quien te quiere, te acepta con todo lo que en ti hay, desde tus defectos, hasta tus cualidades, hasta tus d铆as de cordura, hasta aquellos arrebatos de locura, que te hacen tan 煤nica y especial.

Porque eres pasi贸n, entrega, anhelo y satisfacci贸n, y entre tu coraz贸n, hay un espacio, seguro lleno de confort, que el otro no supo ver. 脕mate tanto que no permitas que nadie te menosprecie, que nadie te diga que no eres perfecta.

Hay que ser felices; no perfectos.

Hay que ser felices, y encajar con nuestras imperfecciones, aceptar al otro, y ser aceptos. Permitir al otro ser, y ser nosotros. Que elegimos estar con alguien por propia elecci贸n, y no por la necesidad o el temor a la soledad. Porque madurar es aprender a estar solo, pero no estar con cualquiera. Porque compartimos con el otro, la bondad de nuestras abundancias, y la redundancia de nuestra propia felicidad, hecha un 鈥減lus鈥 de experiencias.

Todo lo que somos, es el resultado de lo que hemos pensando.

A los que juegan a perderte, d茅jalos que se marchen. Tienes que pensar que te mereces lo mejor de este mundo, pues somos el resultado de lo que mantenemos en nuestras mentes, si esperamos fracasar en el amor, nos toparemos indudablemente con gente que siempre encaja con nuestras ideas m谩s dominantes en nuestras mentes.

Y finalmente, nos quedaremos atados y hasta aferrados como calcoman铆as a personas que de a poquito, van olvid谩ndose que existimos, que estamos, que somos y que aqu铆 permanecemos. Es por eso que debemos aprender a amarnos, tanto en nuestra mente; como fuera de ella.

Ama a quien acepte con una sonrisa tu locura.

Ama a quien vea en ti a la mujer que eres, en realidad; y pese a eso, se quede. Que no trate de cambiar tu sonrisa, ni mucho menos que trate de que seas otra persona, que te quiera como t煤 eres, y que te estreche en su pecho, y te diga lo importante que eres.

Que en tus d铆as nublados, te abrace y te diga que aqu铆 est谩 para que t煤 te acurruques en su pecho, y descanses. Encuentres consuelo en su calor, y armon铆a en sus besos, ese que te da paz; ese, ese es quien verdaderamente te ama, porque si te da paz; es que ya te est谩 dando鈥 TODO.

Al茅jate de quienes gustan de jugar a perderte.

Pues el que quiere, puede; el que no; pone excusas.聽Porque el que quiere, sacar un domingo, ah铆 donde es un lunes, saca tiempo ah铆 donde no lo hay, para estar contigo. Pues nadie que aprecie lo que ama, pospone una vida con aquello que es el anhelo de su alma.

Pues sus palabras, sus sentimientos y su vida, est谩 alineado a lo que dice querer. Porque si te suelta as铆 de f谩cil, que no estaba bien sujeto a ti, es porque quiz谩s nunca te quiso sujetar con fuerza, y esperaba ver en qu茅 momento te soltabas.

A los que juegan a perderte, d茅jalos ir, pues quiz谩s ellos ya te soltaron. Quiz谩s ellos ya ni siquiera te tienen en su memoria, sus cuerpos vivientes, aqu铆 est谩n; pero sus mentes se ha ido al reino del olvido, ah铆 donde t煤 no est谩s.

Recuerda, no rogar, no confiar y no esperar.

No ruegues a quien te ha demostrado miles de ocasiones que no vale la pena. No ruegas amor, a quien le tienes que pedir espacios; quien te ama, siente placer al hacerte sentir amada. No conf铆es, en palabras que s贸lo te dicen lo que quieres escuchar, pero no lo que quieres ver. Y no esperes flores, de quien solo sabe dar espinas.

D茅jate amar, permite que tus ojos, vean lo que tu alma ya sabe lo que quiere. Pues lo que t煤 quieres es un amor del bueno, que realmente est茅 aqu铆 cuando t煤 lo ocupas, que est茅 aqu铆 presente, y que no sea un amor de esos, que son como fantasmas, que son como leyendas, que son como mitos urbanos, de esos amores que dicen 鈥渆xistir鈥 pero que ni la ciencia misma ha podido probar su existencia.

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